Alba de Tormes, la tierra del buen embutido

Alba de Tormes, tierra del buen embutido artesanal

Majestuoso y callado, Alba de Tormes se alza al otro lado del imponente puente que forma parte de su estampa más típica junto con la silueta del castillo que se divisa a lo lejos. Su espíritu medieval se destila en un casco histórico en el que, todavía hoy, es posible sentir la esencia del municipio.

Un lugar privilegiado a pocos kilómetros de Salamanca que no solo es concurrido para aquellos turistas que quieren seguir la huella de Santa Teresa sino, también, por los ávidos de asomarse a su Plaza Mayor o dejarse llevar por los muchos comercios en los que la artesanía continúa dando forma, día a día, a la tradición.

Pero más allá de su turismo, si algo caracteriza Alba de Tormes es su tierra. Una mimada por el agua, los inviernos rigurosos y los veranos cálidos. Un terreno ideal para la ganadería, mayor y menor, que impone su ley y deja su sello en los animales que viven en ella.

El cerdo, uno de los protagonistas de la Tierra de Alba

La tradición ganadera de la Tierra de Alba se remonta a muchos siglos atrás y, lejos de caer en el olvido, se mantiene hasta la actualidad. En su haber cabe mencionar que la villa no solo forma parte del recorrido del Camino Natural Vía de La Plata sino que, además, cuenta en sus páginas pasadas como un lugar de referencia para una de las actividades ganaderas con más solera: la trashumancia.

Pero más allá de ese pasado que ha forjado su presente, la Tierra de Alba se convierte en el lugar ideal para la cría de cerdo ibérico por sobrados motivos. Más allá de su climatología, la disposición territorial de sus pastos y campos de cultivo convierten esta zona en una auténtica privilegiada para este tipo de animales.

Cerdo ibérico en Dehesa

Y es que la conservación del ecosistema de dehesa, con grandes fincas que conservan su morfología natural de hierbas y arbolado, permite conservar el sistema de ganadería extensiva tradicional. Un formato en el que los animales pastan sin más cortapisas que los límites de las fincas, y que facilita especialmente la cría del cerdo ibérico en libertad.

Un estilo de cría que sigue los pasos heredados de nuestros antepasados, y que se postula como el mejor modo de velar por el sabor más tradicional de los embutidos.

Alba de Tormes, tierra del embutido artesanal

Y si la herencia dicta mantener estos pastos extensivos, no lo hace menos en lo que respecta a la elaboración del embutido artesanal. Un estilo que marca todos nuestros productos, y que busca preservar no solo el patrimonio inmaterial de nuestros antepasados sino, también, la identidad de nuestros embutidos.

Así, sin prisa y mimando cada uno de los ingredientes, mantenemos esos dictámenes de la elaboración tradicional para continuar con el legado del embutido artesanal. Una tradición que no solo supone un retorno a los orígenes sino, además, una apuesta por los sabores más auténticos.

La única manera en la que podemos honrar a esta tierra rústica y recia las bondades que nos regala para elaborarlos.